BUSCANDO LA RESPUESTA
Ella camina y camina desde que se enteró, hace mucho; le duelen los pies. Es tal su desasosiego que no puede detenerse, su cabeza es un volcán a punto de entrar en erupción, habla con ella misma y se pregunta ¿y ahora que hago; como sigo? Sin encontrar una respuesta apropiada se sienta en un banco, la plaza esta tranquila después del aguacero, toda húmeda pero feliz, el sol mira oblicuamente mandando los últimos rayos del día
En ese lugar hay paz, algo que ella perdió al momento de enterarse, enciende un cigarrillo y trata de no pensar, imposible sus pensamientos son un torbellino imparable; tiene sed y nota que hace mucho tiempo que no come ni bebe nada , pero su estomago esta cerrado; opta por una gaseosa en el quiosco, vuelve a sentarse en el banco algo húmedo pero no le importa, a sus jeans oscuros tampoco; escucha campanadas y presta atención el sonido monocorde se convierte en una melodía sincopada, cierra los ojos fuertemente como para borrar imagen y sonido, y así esta un instante con la frente apoyada en su mano, para ella solo fue un segundo, pero no, ya es de noche, esta sola las tiendas están cerradas el quiosco también; se levanta y comienza a caminar, despacio sin saber hacia donde ir el lugar le resulta desconocido llega a la esquina donde esta la calesita cerrada con las luces apagadas; apura el paso le da miedo la silueta oscura, cuando ya la va dejando atrás… se le encienden todas las luces comienza a girar y a sonar su típica musiquita; mira y aunque no hay un soplo de viento las hamacas comienzan a moverse; el susto la espanta y comienza a correr, corre y corre y llega al río, una suave brisa le acaricia la cara y la tranquiliza; llega al muelle de madera que cruje bajo sus pasos, dos pescadores la miran pasar sin prestarle demasiada atención, lo recorre hasta la escalinatas, baja por los escalones se sienta se quita los zapatos y sumerge los pies en el agua, algunas flores y hojas le hacen cosquillas como si quisieran alegrarla; la sensación es de placer por primera vez en mucho tiempo, apoya su afiebrada frente en la baranda disfrutando el sonido del rió meciéndose y se queda dormida
Sobresaltada se despierta en su cama, no sabe como llego ahí, todavía confundida se da una ducha para despejarse, se envuelve en una bata y al salir del baño, sonríe: ha encontrado la respuesta, esta escrita sobre su cama con pequeños gorritos de colores con cascabeles; vuelve a sonreír y piensa ¿Cómo no se me ocurrió? Y sonriendo comienza a tararear una vieja canción, tan querida y con tan buenos recuerdos, busca que ponerse y elige ropa clara, hoy esta feliz…
PAULA DUNCAN
03/02/12 |