Después de una noche terrible, me levanté y antes de desayunar, vine a la compu y lo que vi, me golpeó fuertemente en el centro de mi cerebro; no, me dije, debe ser que tengo el estómago vacío y eso no me permite pensar con claridad; comencé a trabajar y entre abrir una ventana y otra y hacer lo que habitualmente hago para comenzar un día laborable, lo veía una y otra vez.
Me decidí y fui a desayunar mientras untaba las tostadas, no podía quitarme de la cabeza lo que había visto, ¿será una señal?,
¿Es que estamos realmente entrando a ese futuro donde las maquinas piensan?,
¿Que será de nosotros pequeños seres humanos con dudas, indecisiones y con certezas?
Aunque estas sean menos que las dudas.
¿Será que se terminó el tiempo de poder soñar aunque sea un ratito cada día?
¿Qué ya no podremos salir a volar montados en una ilusión, pero seguros de que al volver, nos estará esperando, el trabajo, la comida y una cama calentita, en casa?
¿Que esta pasando, en este mundo globalizado, en que el aleteo de una mariposa puede desatar una guerra nuclear o donde la naturaleza, cada vez mas seguido, se enoje por la falta de respeto y desate su furia incontrolable mediante algún tsunami o terremoto?
¿Será que ya solo somos un número que incluye precio y fecha de vencimiento?
Todo eso y algunas cosas mas, todavía rondan en mi cabeza, cuando ya es medianoche, y todavía tengo ante mis ojos,
al abrir el Explorer un código de barras
PAULA DUNCAN
07/10/09 |