Lucía no sabe qué hacer en esta noche densa; le pesa estar sola, la espesa humedad y el calor de la noche la angustia; es una noche de verano, calurosa e ideal para un paseo al aire libre, y no es que ella tenga miedo y no salga, no, no es eso, es que salir sola hoy no la complace, tampoco estar en su casa con la tele a su disposición para mirar películas en su idioma original, ni la compu, donde sus amigos, casi todos inventados por ella, no están.
Son fechas muy especiales y todos están ocupados o de vacaciones, entonces la soledad pesa aun mas, piensa en escribir algo- después de hacer la comida-, porque debe comer, hacer y llevarle la comida a su madre....
Después de eso y lavar los platos, ya no tenía ganas, ni inspiración
Entonces pensó; caminando por el living de su casa, en la semipenumbra y rozando con la yema de los dedos el viejo bahiut de la abuela, donde estaban los restos de todos los juegos de copas de la familia, las había pequeñas como dedal para un anís , otras eran en miniatura, una réplica exacta de las grandes; para un licorcito casero, de vino, de agua , flautas para el champán rosé que tanto le gustaba a la tía, para coñac ; de todas ellas no había un juego entero; de algunas cuatro, de otras tres o cinco, pero ninguna llegaba a la media docena y ni que decir de las pequeñitas tazas de café, las había de todos los colores; en eso estaba cuando se le paso por la mente tomar un poco de whisky "dicen que adormece los sentidos"...... busco un vaso acorde y al tomar la botella, se dió cuenta, para su desilusión, que estaba vacía.
Entonces se decidió por el vino, recordó que en la heladera había una botella de Chardonnay, busco la copa más elegante y se sentó bajo las glicinas a disfrutarlo lentamente.... Al rato se sentía mejor, mas animada y volvió por más, cuando estaba terminando la segunda copa, escuchó a su estómago decirle ¿Qué hacés, si vos nunca tomás alcohol? Y comenzó a vomitar hasta las pocas ideas que tenía; se sentía peor, mucho peor que antes, se tiró en la cama a mirar el canal de recetas que siempre mira y jamás hizo ni hará ninguna: el ama de casa escondido en cada mujer, en ella se había extraviado en su interior y... de pronto, cayó en la cuenta que en el cuarto de al lado no se escuchan los ronquidos que tanto la molestan y que hasta hace un tiempo, dormían a su lado, y se sintió mas sola aún.
Se preparo un té, ya eran las tres de la mañana y pensó en el silencio ilimitado de su casa, ¿que pasaría si un día desapareciera y nunca nadie la encontrara?, ¿como si hubiera sido abducida por un ovni, o si se hubiera ido definitivamente detrás de su espejo y decidiera no regresar? ¿La buscarían?, ¿saldría en las noticias como un misterio a develar?; ¿cuanto tiempo? Hasta que otra noticia más catastrófica, la sacara de un empujón, duraría un suspiro cósmico en la inmensidad del tiempo, o sea unos días y a otra cosa mariposa.
Y llegó a la conclusión que no pasaría nada, nada importante, la buscarían un tiempo y después dirían
¿te acordas de Lucía?, Esa, que era un tanto rara...... si, ¿no se supo nada mas?; No, quién sabe, la familia la dio por desaparecida y al tiempo todo volvió a la normalidad, como debe ser.
Deja de especular fantasías que ni eso le sale hoy; encendió el ventilador para ver si se podía dormir, miro el reloj; ya eran las cuatro y recordó un episodio de Tom y Jerry; dondeTom no se podía dormir y recorría toda la cama cambiando de posición, y escuchando hasta el mas mínimo ruido, y lo enloquecía una canilla que, goteaba apenas, en el baño del tercer piso; pero debía dormir porque la señora de la escoba al otro día lo quería despierto para vigilar la casa y se sintió identificada; se estaba quedando dormida, cuando escucho que, después de cerrar la puerta de calle, los ronquidos en el cuarto contiguo, volvieron; ya eran las cuatro y media, abrazó a la almohada y con una especie de sonrisa se durmió
PAULA DUNCAN
11/0/10 |