Cuando no tenga qué soñar, ni un amor por encontrar;
una idea por realizar, esos besos para dar;
tal lugar que recorrer, alguien a quien conocer;
algún vuelo que volar, una idea que escribir;
un sitio hacia donde ir, fantasías por cumplir;
un árbol para plantar, flores que recoger;
niños para reír, duendes, gnomos o algo así,
también hadas si las hay, brujas no pueden faltar,
algún sortilegio o hechizo, que se pueda conjurar
cuando no haya un árbol, donde mi alma de pájaro
pueda anidar tranquila, una anécdota que contar
un río para atravesar, una montaña que subir
una vuelta-manzana en bicicleta,
un fulbito en el potrero, los chicos, llenos de barro
porque llovió y es mejor, el gol tiene otro sabor.
Cuando no tenga un proyecto, una meta
Un espacio a descubrir, cuando ya no sueñe
ni tenga varios anhelos, que conseguir
entonces podré partir, aunque la sangre
siga corriendo en mis venas y camine por ahí
yo ya no estaré aquí, habré muerto
no se puede vivir sin sueños, eso tan solo es durar,
aunque sea uno solo, y muy muy chiquito
hasta el último momento, lo guardare en mi almohada
cuando golpee mi ventana, quien a buscarme vino
le diré muy despacio, espérame otro ratito
que todavía tengo un sueño, déjame cumplirlo
y ganare un tiempito en esta maravillosa vida
y así, después, podré partir muy tranquila
PAULA DUNCAN
15/01/10 |