Me mirabas mientras dormía,
Acurrucada en tus brazos,
Y sobre mi piel estaban las,
huellas de tus abrazos el
camino de tus labios, y la
senda de tus ojos, marcando
a fuego la ruta, de un amor
loco, puro y desenfrenado
Y se me escapa un ¡te amo!
pero no debo decirlo, corazón
y tus ganas de besarme
se confunden con las mías,
¡hay! Amor..., que no daría;
para tenerte aquí un ratito.
Hombre que vela el sueño
de su amada, después de
hacer el amor, debe tener
un enorme corazón, pues
una mujer dormida lleva
pasión o rechazo, según
el hombre que la esta mirando
pero de tanto estar soñando
mirando y caminando, un
duendecito travieso me hizo
cosquillas y sonriendo noté
que me estaba despertando
PAULA DUNCAN
05/06/10
|