El silencio de la noche solo es roto por el sonido tenue del tipeo de una computadora; ella no se da cuenta, pero mientras escribe una sonrisa se dibuja en su rostro, y brillan sus ojos, si alguien la estuviera mirando hasta pensaría que es bonita el cabello oscuro hace un buen contraste con el rosado pálido de su piel
Pasan los minutos y ella sigue en su mundo, de pronto se da cuenta que tiene sed y va a la heladera a buscar algo de beber se sirve un vaso de jugo y vuelve a la computadora con un abrigo, la madrugada se estaba poniendo fría.
Al entrar en el cuarto algo llama su atención: sin que nada se haya movido todo esta diferente, como si un soplo de tiempo hubiera barrido el cuarto, perpleja se sienta para seguir escribiendo y ahí su sorpresa no tiene límite, lo que había escrito no esta, y en su lugar hay un bello poema... si alguien la estuviera mirando pensaría que no es la misma persona de hace un rato sus mejillas tienen un cálido arrebol y sus ojos estan a punto de llorar , y vería una lagrima correr por su mejilla hasta morir en su boca apretada en un sollozo.
Ella continua pegada a la pantalla como si le hablara, es que ahí estaba el último poema que él le había escrito antes de partir y que pensaba perdido, con el volvieron los recuerdos que había en vano tratado de borrar con toneladas de pensamientos y la herida volvió a sangrar, entonces comenzó a preguntarse, ¿como llego el poema a mezclarse con su escrito que nada tenia que ver con el?
Asombrada miro a su alrededor y el tiempo parecía haberse detenido en el momento en que eran felices
Si alguien la estuviera mirando diría cuanta pena hay todavía en su corazón ¿sabrá ella que aun la amo?
PAULA DUNCAN
12/08/1
PD; este trabajo ha sido destacado en "Clepsidra Internacional" sitio oficial de la escritora chilena Azucena Caballero |