Cae la tarde, en la casa silenciosa alguien escribe, dibuja sensaciones y
sentimientos en una blanca hoja de papel, desafío enorme de grandes y pequeños escritores, sensación de que el ultimo trabajo estuvo tan bueno que ahora no se sabe que escribir…Entonces busca dentro suyo, en sus sentimientos mas profundos y llega a la conclusión que la soledad fue su gran compañera, y que cuando alguien le prestaba un poco de atención era para conseguir algo a cambio, y se acostumbro a vivir así, casi de prestado, tomando miguitas que a los demás le sobraban; tratando de crear un universo paralelo donde ser feliz
Tuvo y tiene algunos amigos y amigas, no son incondicionales, pero en fin, es lo que hay; y en un extraño cruce de su vida, bastante opaca por cierto apareció alguien, que le prestaba mas atención, que compartían algunos gusto ,y quien sabe por que extraña razón siguieron juntos; y comenzó a tejer un personaje hecho a su medida, la compañía ideal para sus noches desveladas; el pelear por tonterías y pedir disculpas, no escribir y volver con una frase graciosa, los e-mail contando toda su vida, contra la contestación de dos o tres palabras, pero no importaba, estaba ahí le daba presencia, entidad ¡alguien sabía que existía! Su gran necesidad de afecto, llevo a que escribiera cada vez mejor y se notaba, algunas envidias despertó, pero siguió adelante tenía su alma gemela hecha a partir de su propia necesidad, era un invento, creado para suplir algo que nunca tuvo: amor, compañía porque sí por tener ganas, sin que tuviera que pagar de alguna u otra manera.
Siguió dándole vida a su mejor personaje a su mejor creación y allí esperaba cada día que la noche apagara la casa y pudiera desentenderse del mundo para comunicarse, ahí donde solo reinaba un amor inventado
Un día no se levanto, paso uno, dos, y tres días cuando se decidieron a entrar, encontraron el cadáver con la mejilla apoyada en el teclado, la pantalla en blanco y la orden de corte de servicio de Internet apretada en su mano derecha
PAULA DUNCAN
08/09/10 |