Hoy, mi alma sin ropa, siempre expuesta y a la intemperie, se ha topado con un enorme muro, mezcla de indiferencia y osadía, un gran muro construido concienzudamente a través del tiempo, algunas veces translucido por mucho rato, creando la vana fantasía de que puedo cruzarlo, y yo se que no; que ciertos territorios me están vedados, que debo mirar desde el borde y no desear, nada de lo que hay del otro lado puede llegar a pertenecerme y vuelvo a caer una, y otra vez, a creer mil veces, que puedo lograrlo, pero no es así, el tiempo discurre con impaciencia su veloz carrera y cada vez queda menos, y una tras otra las flores de mi alma han sido pisoteadas sin el menor respeto, sin compasión, ya no me queda ninguna, si en este momento apareciera el no tendría nada para ofrecerle mas que una flor seca de tiempo y espera, mis manos están vacías y mi corazón solo late por impulso, no por amor
PAULA DUNCAN
24/09/10 |