Vos ya sabías, hombre perfecto, de mi libertad acotada, de tener que volver a casa a una hora señalada, de mis lágrimas de despedida, cuando el reloj jalaba mi cabello
para que deje tu almohada,
Y el vestirme con pena, lentamente, y poner una sonrisa en mi boca para ahogar mis sollozos, y que nadie encuentre el rastro de tus besos en mi frente…al despedirnos
Yo sabía que eras libre como el viento, no entendía porque te fijaste en mí; pero juntos, viajeros del tiempo, creamos un espacio pequeño dentro de mi vida, y el amor fue la contrapartida, dulce halago, pero energía perdida
Y ahí estaba, en el lugar de la cita; llegue tarde, y ya no estabas, hombre de mis secretos, no me tuviste paciencia, ya ves yo no miento, no he fallado y así como quedamos, llegue al lugar y no estabas, ¿Qué haré yo con mi vida?
Y me fui despacio sin disimular nada, la pena estaba inundando mi alma, camine por horas, las que con vos pasaba, y cuando quise volver, note que estaba extraviada, me había perdido en el tiempo, y jamás pude volver a casa
PAULA DUNCAN
02/11/10 |