Había recorrido un largo camino,
sorteando todas y cada una de las
piedras que la vida, o el destino
para bien o para mal, le atravesó;
y cuando el sendero se hacia un
tanto mas llevadero, con la familia
mas grande y amigos compartidos,
se dio cuenta que otra vez tenía que
pagar peaje, que hay cosas que no
cambian, que no es bueno abrir
las manos y el corazón, que se puede
quedar sola, y en cualquier curva
cerrada del pequeño caminito que
había logrado construir, todo podría
dejar de fluir, y volver para atrás
como sucedió, los amigos son ruido
y poco compromiso, de nada sirven
si no van a estar, con una palabra o un
gesto amable, es cuestión de urbanidad
en fin ellos se lo pierden, ella seguirá
haciendo un culto de la amistad; de esa que
la lleva a pensar en el otro, como su otra mitad
sabiendo que sienten; cuando la necesitan;
amistad que no sabe de traiciones ni
ni de medias tintas, ser amigo es
convivir en la misma sombra, así
juntitos, latir en un mismo corazón
vivir en carne propia lo que al otro
le pasa, no importa la distancia, eso
no es trascendental, el cariño no tiene precio,
eso si ya sabe que no puede ofrecerlo al azar,
y cada mañana como una ceremonia y antes
de desayunar, busca en su correo algún mail
no leído, pero últimamente solo llega Spam
Cualquier coincidencia con la realidad,
no la crean, es pura y neta casualidad
PAULA DUNCAN
13/01/11 |