Es difícil volar, sin tener un lugar tibio al que volver, es dura la batalla sin un refugio donde curar las heridas, recibir un gesto de afecto para el alma y una taza de caldo caliente para el cuerpo helado en la lucha
¿Cuanta soledad puede anidar en un cuerpo? ¿Cuanto dolor puede soportar un corazón?
¿Cuanta angustia puede esconder una garganta antes de quedarse muda? ¿Cuantas lágrimas pueden derramarse para que al fin ya no quede sin ninguna?
¿Cuantos gritos deben escucharse antes de que los oídos se vuelvan sordos?
Nunca parecen suficientes, es como si la cuota de dolor jamás estuviera cubierta
Pero cuando mas oscura se torna la noche, cuando no se distinguen ni siquiera los contornos del mundo y parece que ya no hay esperanza alguna; aparece un tímido rayo de luz que anuncia el nuevo día; con todo lo que eso significa, nuevas sensaciones, nuevas dudas, nuevos dolores, y tal vez alguna sonrisa
Solo con eso debería ser suficiente, porque eso nos dice que estamos vivos, y hay un día mas para pelearle a la vida y cambiar lo que no supimos; o al menos intentarlo
Un día diferente a ayer y a mañana una joya única que no deberíamos malgastar en peleas estériles y sobre todo en no hacer nada, ¿quien nos da la seguridad que va a haber otro?
Es nuestro deber derrochar sonrisas, repartir caricias, decirle a todos nuestros afectos que los queremos, no importa si no nos dan la debida atención; en algún momento del día alguien se acordara de nosotros, tal vez no nos enteremos, por la distancia o la distracción , pero el calorcito del afecto siempre llega, si estamos atentos
Si, es cierto que la mayoría de los días, son densos y duros y también es cierto que en algún momento de nuestra vida nos quedamos sin un lugar tibio adonde regresar, ya sea porque ese lugar ya no existe; o porque no hay tibieza, o si la hay y no nos damos cuenta, porque no es exactamente la que buscamos
Pensemos, solo el amor nos hará libres, y esa libertad vive en nosotros, no importa cuanto dolor hayamos soportado, cuantos gritos hayamos escuchado, cuantas lagrimas hayamos vertido, siempre, siempre hay lugar para un gesto amable, y eso seguramente será lo que nos cambie el día, porque el amor que dejamos en libertad siempre vuelve… duplicado, ¡a volar entonces; que siempre se puede un poco mas; aunque duelan las alas!
PAULA DUNCAN
06/04/11
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