Es una tarde noche extraña para Lucía, esta cansada, últimamente los días son agotadores, después de ir al súper y volver cargadísima, tomo unos mates con El y antes de preparar la comida fue al quiosco a comprar cigarrillos, había pasado de fumar los "gold" a los suaves de diez, bueno no le costaba; ella siempre fumo poco tres o cuatro al día, era un lujo que podía obviar. Al llegar casi a la esquina en el jardín de uno de los duplex, había un gato; blanco, casi brillante, grande, muy tranquilo, que la miro con sus grandes ojos y así se quedo; mirándola, Lucia dio un respingo; el gato tenia un ojo como cualquier gato y el otro redondo y mas grande, como si fuera de una persona, y la miraba atentamente. Lucía siguió su camino, compró los cigarrillos y volvió, había comenzado a lloviznar muy tenuemente, el gato seguía ahí como esperándola, cuando la vio llegar, se fue por los tejados.
Lucía volvió a su casa intrigada, jugo un partido de naipes con El antes de cenar, comieron y El se durmió.
Ella seguía con el gato dando vueltas en su cabeza; estaba segura que no era simplemente un animal y que algo quería decirle; antes de dormir fue al patio a fumar y a disfrutar la noche, algo húmeda, pero calma, sin el ruido del día, y particularmente esa noche aparecía sin sonidos; como si alguien los hubiera silenciado
Ahí estuvo un rato mirando las volutas de humo de su cigarrillo, que al no haber viento quedaban un rato suspendidas en el aire; antes de entrar miro el barrio apoyando su barbilla en la medianera, esa que usa a veces para investigar el barrio desde las alturas y hasta donde llega su mirada; todo estaba calmo; cambio de posición y apoyo una mejilla sintió el frío del concreto sobre su cara arrebatada y el contacto le produjo placer, se quedo allí un instante...y apareció el gato blanco caminando por la medianera y ronroneando, tan suave que parecía hablarle, se entregó a esa placidez de dialogo, que hace tanto tiempo no disfruta
No sabe cuanto tiempo estuvo en el patio; para ella mucho, cuando entro; nada más que unos minutos, El no se enteró, del gato blanco ni noticias, solo la agradable sensación de paz y compañía
Lucia piensa, ¿me estaré volviendo loca? ¿O ya lo estoy?, no importaba mucho, siempre la habían tildado de "rara", y se fue a dormir pensando "mañana todo mejorará"; y se durmió con una sonrisa
PAULA DUNCAN
15/04/11 |