Hoy mi corazón de hombre, al que le he puesto una coraza, para parecer fuerte y que nada puede llegar a dañarlo, está algo arrugado
La primavera ya se esta haciendo sentir, con sus hojas nuevas y el colorido del jardín, y el clima se esta volviendo agradable lentamente
Me mire al espejo y encontré a un hombre de mediana edad, bastante bien parecido, creo que en realidad no me va mal con las mujeres, aunque hace bastante que estoy solo, bueno, es un decir siempre hay algo, pero esta noche precisamente es su recuerdo el que ha llegado para quedarse; y siento su piel de luna en mis manos aunque nunca la acaricié, siento sus labios en los míos aunque nunca la besé, puedo percibirla a mi lado, sentir su aroma y su cabello acariciando mi pecho, su cabeza en mi hombro, mientras la escucho contar historias fantásticas de amores que solo son reales del otro lado del espejo y sonrío, y me voy quedando dormido oliendo hierbabuena y madreselvas
Y la sueño, tan real que esta al lado mío; no es un sueño ¿o si? vestida de rojo y de tal manera que su curvilineo cuerpo, se adivina ante mis ojos; y trae flores silvestres, en sus manos , su cabello y me cuenta como de niña arrancaba las madreselvas para tomarse la gota dulce de su corazón, qué raro pensé; nunca se me hubiera ocurrido, ella río con cascabelitos en su boca y yo también reí y la besé y acaricie pensando; por fin está aquí y es mía, y la amé como si fuera el último día de nuestras vidas; la última hora, el último minuto, y juntos piel con piel nos quedamos dormidos.
El sol tempranito me avisó que otro día comenzaba, y todavía sentía su aroma aún antes de abrir los ojos, me desperté, la busque ¡y no estaba! Recorrí la casa palmo a palmo, el jardín, mire en las ventanas, la locura se iba apoderando de mi mente en un frenesí desesperado, di vuelta todo y no estaba, tome un sorbo de agua y pensé; ella no pudo estar aquí, vive del otro lado del océano, me senté frente a mi ordenador y la llamé, me contesto muy alegre y me preguntó, te gustaron las flores en tu cama?, me di vuelta despacio, y se me heló la sangre, a los pies de la cama medio tapado entre las sabanas revueltas, había un ramillete de flores silvestres con algunas madreselvas, y aroma de hierbabuena
PAULA DUNCAN (en la piel de él)
04/05/11
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