Hoy escuche tu poema
ni me acuerdo que trataba,
era fuerte, arrollador, te oía embelesada,
tu mirada se humedeció de repente
y te miraba asombrada,
solo recuerdo tus ojos, de dulce
y tierna avellana, que ví llenarse de
lágrimas, y tu cara transformarse
cuando la emoción te embargaba
y fuiste niño pequeño, solo;
y yo sin poder hacer nada,
solo llorar tu llanto, acompañándote
en la distancia, y aborrecer
al destino, que nos dió esta mala pasada
si estando lejos, nos entendemos
¿que sería estar cerquita?; tomar tu mano en la mía,
y acomodarme en tu hombro
para leer juntos la obra concebida
ya no sería un sueño, solo sería la vida
PAULA DUNCAN
09/06/11
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