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El invierno puso chimeneas en las bocas de los chiquilines, después de un fin de semana largo, lluvioso, pegajoso, y húmedo, hoy tempranito todo volvió a la rutina diaria.
A las seis sonó el despertador y Lucía se apuró a despertar a sus hijos, para que no llegaran tarde al cole; ya eran grandes pero siempre remoloneaban en invierno; Paula pensó: que suerte tienen, ella conoce a varios que duermen cubiertos de cartones y otros en una simple casilla de chapas, su casa aunque humilde era abrigada y nunca les faltó el café con leche y el pan con dulce en cada desayuno.
Volvió a apurarlos; ella también debía irse; esa mañana tenía reunión del grupo de vecinas que ayudaban al comedor de la escuelita 21, hay que conseguir más mercadería, en invierno todos comen más y allá va sonriéndose para sus adentros
Primero fue a ver a Don Manuel, el encargado de un pequeño frigorífico que esta a pocas cuadras,- ¡Buen día don Manuel!, ¿Cómo esta usted?, ¿Y su familia?, ¿Se acordó de lo que le pedí?-
-¡Buen día Doña!, no se haga problema, vuelva a la tarde con alguno de los muchachos que le preparo para toda la quincena-
Y sigue su camino, antes de llegar al lugar de reunión (la casa de María) pasa por el gran almacén mayorista donde ya la conocen y le aportan arroz y fideos, no serán de primera marca pero el hambre no sabe de rótulos.
Cuando llegó estaban todos y cada cual decía lo que había conseguido, y tomaron unos mates para calentarse; la mañana estaba muy fría.
Notaron la ausencia de Sofía; al rato llego muy angustiada, había ido a ver a las señoras del CDC,(circulo de damas de la caridad) y no la habían tratado muy bien, pero no era lo importante; ella como los demás son gente del pueblo luchadores y acostumbrados al destrato de la clase alta, lo peor fue que le dijeron que no los podían ayudar mas, porque a su presupuesto ya no le sobraba nada; y entonces fue entendieron la diferencia entre Caridad y Solidaridad, la Caridad da lo que le sobra, la Solidaridad comparte; la consolaron , se arrimó a la ronda de mate alguien trajo unos bizcochitos y comenzaron a organizarse
En eso estaban cuando sonó el timbre, y eran unos chicos del vecindario; traian varias bolsas con zapatillas y medias, las habían juntado en el barrio casa por casa en el fin de semana largo, ellos no tenían mucho mas que los chicos de la 21, pero querían ayudar
Después llegó el verdulero con unas bolsas de papas a mitad de precio
Y el panadero con el pan del día anterior pero que con un golpe de horno esta perfecto
Y así siguieron un rato más hasta que cada cual se fue a su trabajo, muy sonrientes y con la conciencia en paz por el deber cumplido
PAULA DUNCAN
21/06/11 |