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Estaba muy contento, tanto que caminaba a tres centímetros del piso; eran muchas metas conseguidas en poco tiempo.
Ahora era propietario; a medias pero era dueño del cincuenta por ciento de un pequeño departamento de dos ambientes mínimos, aunque para el, eso significaba tener un castillo; estaba fascinado con el balcón y los dos ventanales que le daban una luminosidad especial.
Habiendo guardado todos los papeles de la compra y la escritura en lugar seguro, salió apurado a comprar, macetas, tierra, plantitas y todo lo necesario para vestir su balcón
Quería acomodar un poco su jardín inventado antes de las siete, hora en que llegaría Pablo, el dueño de la otra mitad y así darle la sorpresa, una sonrisa le iluminó la cara, ¡Cuánto habían luchado por ese amor! Pero ya está, las familias, el trabajo, la sociedad los había aceptado algunos a regañadientes, pero eso es pasado
Fue al vivero mas cercano y compró lo mas necesario; traía todo en una gran bolsa, y la promesa de que le enviarían lo demás; la bolsa era tan grande que no le permitía ver bien; pero solo era una cuadra y media, debía cruzar una calle, y así lo hizo, sin mirar.
No supo que lo golpeo solo que estaba en el piso de espaldas con la bolsa tomada fuertemente encima de el y comenzó a sentir frío, al mismo tiempo que un liquido tibio y gelatinoso le impedía ver con claridad
A lo lejos se oía una sirena y los curiosos a su alrededor cuchicheaban estará vivo?
Pablo llego al hospital desesperado, el quería gritar, ¡aquí estoy amor no te preocupes! Pero su voz era inaudible, nadie lo tenia en cuenta, solo hablaban sin importarle si el escuchaba o no, ¡y sí escuchaba! Decían de un traslado; de una posible muerte cerebral, y el pensaba ¡hola, estoy aquí!, yo debo decidir, por favor dejen entrar a Pablo quiero verlo y pedirle disculpas, decirle que no se preocupe que todo va a estar bien
Por fin lo vio y nada salió de su boca, solo una lágrima resbalo por su mejilla; es un reflejo dijo la enfermera, Pablo lo beso en la frente y acariciando su mano dijo muy despacito algo de un traslado a un afamado sanatorio al sur de la ciudad, y se fue
Al quedarse solo se puso a pensar; no sabia nada del sur de la ciudad; del otro lado de la gran avenida, no conocía ni siquiera los nombres de las calles, era algo así como un territorio desconocido, tan desconocido como su estadía en ese extraño lugar, donde se sentía invisible, salvo cuando estaba con Pablo
Lo que siguió fue una mezcla de sensaciones y situaciones, solo sabía que de a poco le fueron desconectando tubos y cables y se sintió mejor, una vez al día dejaban entrar a Pablo que le hacia compañía un rato; y le traía noticias del exterior, comenzó a hablarle de un niño cuyo vida pendía de un hilo porque su corazón no quería funcionar mas, que suerte tengo pensó! El mío funciona muy bien y sobre todo tiene mucho amor; y así pasaron varios días hasta que Pablo llego muy temprano una mañana; todavía era de noche, lo sabía porque no habían cambiado los rostros a su alrededor.
Pablo le acaricio las manos, lo beso suavemente y le dijo al oído ¡esperáme! Pronto estaremos juntos, y se fue
El se quedo pensando en lo que Pablo le había dicho y se sintió feliz y así siguió, cuando notó que empujaban su cama por un largo pasillo, se quedo dormido, pensando en Pablo, en el próximo encuentro y en un pequeño al que su corazón no quería acompañar más
Cuando despertó estaba en el vivero comprando tierra fértil para el balcón; también compró una retama amarilla y un jazmín que ya tenía flores, quería sentir su aroma por las noches y al despertar; cuando hubo terminado su compra e iba a llevarse una bolsa, desistió, pensó si esperé tanto..., mejor voy a recibir a Pablo y mañana arreglaremos el balcón, pagó y se fue para su nueva casa; solo debía cruzar una calle…
PAULA DUNCAN
19/09/11
trabajo de taller utilizando como disparador el cuento EL SUR de J.L.B orges
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