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Después de una noche espectacular, que comenzó con una cena exquisita, acompañada de un vino estupendo, seguida de champagne francés con helado de frutos exóticos para el postre, y una caminata por la playa a la luz de la luna, y que finalizo con un encuentro de amor inexplicable, nos fuimos a dormir
Me desperté antes del alba, cuando un zorzal insistente, hizo que me levantara y me asomara al gran ventanal que daba a un parque arbolado y ahí lo descubrí, al final del camino, en la cima de un acantilado aparecía el en toda su magnificencia, un hermoso castillo, la iluminación exterior le daba un aire misterioso, algo así como un castillo Moro de los que se encuentran en la Alhambra.
Tome un vaso de agua fresca y al regresar a la cama, note que me faltaba la sombra, juro que al levantarme todavía me acompañaba.
Pensé por un momento, me estaré volviendo loca?, o será el efecto del champagne francés?; lo miré a el durmiendo plácidamente, ajeno a mis divagues, y pensé, si me apuro, tal vez la encuentre antes del desayuno, no podía presentarme sin mi sombra, pero no tenía tanta confianza en el como para despertarlo y contarle y no podía estar sin ella, me sentiría desnuda.
Me vestí con ropa cómoda para caminar ligero y salí, cuando abrí la puerta me encontré con el aire fresco del amanecer y un hermoso perro, de esos muy amigables color claro y parecía estar esperándome; cuando me vio, comenzó a caminar a mi lado.
Cruzamos el pequeño bosque y llegamos al sendero, ahí mi ocasional compañero olfateo algo, lo seguí y era un trocito de amiga paseandera, lo metí en mi bolso y continuamos; el camino nos llevaba hacia el castillo y seguimos encontrando pedacitos de mi otro yo , colgado de una rama, enredado en algunas flores o colgando de un nido, todos fueron cuidadosamente guardados en mi bolso, al final creo que ya estaban algo arrugados por la falta de espacio.
El castillo estaba cada vez mas cerca, se escuchaba el rumor del mar golpeando contra la escollera el y el sol despuntaba sus primeros rayos.
Llegamos hasta el jardín del castillo y un bandada de periquitos multicolores, muy ruidosos nos dio la bienvenida, había flores y plantas muy hermosas y extrañas, algunos patos en un pequeño estanque, y varios gatos, todos ellos y mi perro me acompañaron hasta la puerta enorme, que curiosamente estaba entornada, como esperándome y ahí colgada estaba lo que faltaba de mi sombra, la tome y la guarde apresuradamente en mi bolso; mire a mi alrededor y los animales se habían alejado, un aire frío soplo en mi cara, no lo dude; aseguré mi bolso, di media vuelta y comencé a correr, no pare hasta llegar al hotel, me detuve a recuperar el aliento, busque la tarjeta magnética para entrar en la habitación y junto con ella salió mi sombra, toda arrugada pero enterita, estiro sus brazos y piernas se arregló el cabello y se me acomodo perfectamente.
Abrí la puerta y el estaba despertándose, disfrutaste tu paseo matinal? Me dijo tomando dulcemente mi mano, estas helada, veni un ratito mas a la cama, ya pedí el desayuno, me zambullí a su lado para contagiarme el calor, y lo escuche decir: después podemos ir caminando hasta el castillo; si es que no estas muy cansada. Cuenta la leyenda que antiguamente ahí vivía una hechicera, que le robaba las sombras a las personas, y cuando las querían recuperar, los atraía y haciéndoles un conjuro los convertía en animales, plantas o aves, pero nosotros no creemos en brujerías verdad amor? solo pude dibujar una mueca parecida a una sonrisa, y contesté; hechicera; quien cree eso en estos días? , por las dudas levante mi mano y miré la pared; ¡tenia sombra! Y suspire aliviada
PAULA DUNCAN
22/09/11
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