imagen:internet
Pedro era un hombre común de mediana edad, no se diferenciaba demasiado de cualquier otro hombre en situación similar, tal vez era un poco más sensible, le gustaba el arte aunque mucho no entendía,
Pedro podía pasarse horas admirando una pintura sin saber quien la realizo, ni a que periodo pertenece solo por el placer de admirarla; disfrutaba de la buena música; le gustaba escribir poesía pero le daba vergüenza mostrarla, y su mujer Alicia no estaba interesada por sus poemas y relatos, ella pensaba que solo era una afición pasajera, por lo que el guardaba todo para si; muy poca gente sabía de su pasión
Con el devenir de la tecnología debió aprender a utilizar la computadora para su trabajo y después de un tiempo también la utilizo para sus escritos, y en su blog fue guardando sus obras
El tomó como costumbre antes de irse a dormir; pasar un rato en su computadora, escribiendo, corrigiendo o leyendo
Ahí era feliz, sentía que se apartaba de la mediocridad reinante en su entorno, se sentía importante, aunque nadie se enterara, era dueño y señor de su vida y de sus sueños
Pero esta costumbre comenzó a incomodar a su mujer; si bien a ella no le interesaba la literatura se sentía desplazada, el se comportaba como siempre amable y cordial, pero cuando decidía meterse en su mundo, ella desaparecía,
Alicia comenzó a pensar que a su marido le pasaba algo extraño; era una persona cuando se levantaba a desayunar, otra cuando regresaba del trabajo y después de sus sesiones literarias ya estaba convertido en alguien muy lejano al que se había levantado con ella esa mañana, y eso le extrañaba mucho
No era una mujer pre juiciosa mas bien era simple y tomaba lo que la vida le daba con la simpleza con que había sido criada, nunca preguntaba; pero esta situación la estaba preocupando, comenzó a estar mas alerta, esperaba su llegada, trataba de preguntarle cosas del trabajo, que el respondía con la cordialidad de siempre, pero cuando llegaba al punto de indagar sobre sus noches, el se cerraba, dejaba de contar y solo respondía con monosílabos
Alicia vio como Pedro cambiaba delante de sus ojos y si bien no era un cambio evidente se lo notaba más feliz como si estuviera más pleno. Pensó en otra mujer, quizás se había enamorado, ¿porque no? El trataba con señoritas muy lindas e inteligentes en su horario laboral y sobre todo mas jóvenes que ella, como pasaba el tiempo y la relación continuaba desgastándose, Alicia decidió seguirlo; una tarde, luego otra y lo único que descubrió fue que pasaba algún rato en la biblioteca o se sentaba en un café a leer algo; en una de esas tardes se hizo ver el la saludó y la invito a su mesa muy amablemente ahí se dio cuenta que el no ocultaba nada, después de charlar cosas sin importancia; fue él quien pregunto que hacía por ahí a esa hora, algo completamente inusual en ella, Alicia dudó por un momento pero decidió contarle toda la verdad, y le habló con el corazón estrujado porque la inquietaban sus cambios, los que no podía entender y la llenaban de angustia, pues no sabía si era ella que había hecho algo mal o era simplemente que el amor se había ido
El tomo sus manos con dulzura y le conto, que la seguía amando y que no había hecho nada mal, que siempre sería el amor de su vida hasta que la muerte los separe como habían prometido; solo que había descubierto que a la noche, a solas con sus escritos, se sentía otro, como si al abrir la puerta del cuarto de la computadora en realidad estuviera pasando del otro lado de un gran espejo, y ahí el era un personaje, alguien mucho mas culto, con gustos mas refinados y sabia cosas que jamás había ni siquiera leído, que podía pensar y ver la vida desde otro punto y que no le había contado nada para no asustarla pero que el seguía siendo su esposo y compañero solo le pedía un poco de comprensión; que estaba haciendo algo que lo hacia feliz en forma personal por primera vez en la vida, pero que jamás dejaría de amarla y que en poco tiempo mas podría hacerla participe, si ella así lo deseaba de su pequeño "rincón " ella lo miro con los ojos llenos de amor y le dijo: tranquilo yo te espero y sellaron el pacto con un beso
PAULA DUNCAN
03/10/11
|