¿cuantas veces pedimos esto?
¿O nos lo pidieron?
¿O al menos lo escuchamos?
¿Y que hicimos ?
Si lo pedimos protestamos por no recibir exactamente lo pedido;
Y si nos lo piden, decimos en voz baja consternados :“no se lo que quiere”
Como integrantes de una sociedad tremendamente individualista todavía no hemos podido (aunque sea por un ratito) funcionar de manera diferente
PONETE EN MI LUGAR, dice una mujer agotada de pasar media noche despierta por el bebe y después llevar y traer a los mayores del cole, haciendo las compras, tratando de llegar a fin de mes, cocinando, limpiando, etc.
PONETE EN MI LUGAR, dice un hombre a un amigo para justificar una infidelidad; porque la mujer esta ausente o se enfermo gravemente o porque ya no es la joven con la que se caso.
Fíjense desde donde se hacen ambos pedidos; en ambos casos son un pedido individual
PONETE EN MI LUGAR; en primer lugar nadie puede ser otro( ya tenemos bastante tratando de ser uno) ni ponerse en el lugar de nadie; es como querer ponerse un zapato treinta y seis calzando treinta y nueve; imposible
Deberíamos comenzar por hacernos cargo de cómo llegamos a esta situación y cuanto nos redituó en su momento; para darnos cuenta que, solos nos pusimos la soga al cuello
La mujer-madre-esposa-todo servicio; tiene el control de todo y todos:hijos marido casa y todo pasa absolutamente por ella; hasta que el cuerpo dice basta y no pide ayuda; pide: PONETE EN MI LUGAR
El marido infiel quizás comenzó con pequeñas escapadas justificándose con “es solo sexo” ;“me merezco algo diferente” que al ir pasando los años agrego: “ siempre le duele algo” sin hacerse cargo que quizás el dolor sea el;” no le hago faltar nada” y falta lo mas importante ; esta impresentable como si los años solo pasaran para ella y no para el; y no se hace cargo que nadie se casa con un revolver en la cabeza y además existe el divorcio; lo que hace pensar en una persona inmadura que busca un cómplice desde el PONETE EN MI LUGAR para alivianar su conciencia y no hacerse cargo de lo que puso el para llegar a esta instancia
Son dos ejemplos cotidianos de cómo cada vez somos mas individuos y cada vez tenemos menos en cuenta al otro en el momento de relacionarnos. Deberíamos hacer un esfuerzo para funcionar mas en contextos sociales si no en vez de avanzar retrocedemos
PAULA DUNCAN
|