Abro la puerta y salgo, la calle esta desierta, el frío congela mis manos, mis mejillas,es tan denso que puedo sentirlo adentro mío; como un extraño animal devorando mis huesos, uno a uno.
Comienzo a caminar y a poco andar vuelven a mi mente los extraños personajes de lnoche anterior, aparecieron con mi malestar, en el camino de la cama al baño, tranquilos amigables, haciéndome compañía; nunca supe quienes eran ni de donde habían salido,pero ahí estaban y era bueno que así fuera, solo desaparecieran cuando al volver a la cama, me dormía.
Apuro el paso, el frío ahora se instalo en mi espalda, acomodo la bufanda alrededor de
mi cuello en un mecanismo de defensa como si algo pudiera filtrarse entre el cuello de mi abrigo y mi piel; un miedo totalmente irracional me invade de repente; estoy entrando en un impenetrable banco de niebla espesa.
Camino rápido tengo que lograr salir de la neblina que me ciega, debo llegar. De pronto me detengo bruscamente, una pregunta toma forma en mi cabeza ¿adonde voy?- no tengo la menor idea-.
Un calor abrasador se abre camino desde la planta de mis pies desplazando al frío, cuando llega a mi rostro, me doy cuenta que estoy transpirando
En medio de la niebla aparece iluminado como una marquesina teatral, uno de esos
marcos publicitarios callejeros, que al fijar mi mirada en el gira vertiginosamente y se transforma en una inmensa bola de colores brillantes, que me enceguece por un momento y aparece en blanco y negro, la cara de mi padre, como siempre lo recuerdo impecable, bien peinado, recién afeitado y con el bigote recortado prolijamente; me sonríe y con su voz pausada me dice “estas muy linda, a tus ojos inquietos no los modifico el tiempo, seguís teniendo esa mirada curiosa que siempre quiere saber un poquito mas”.
Reacciono y salgo corriendo, corro, corro muchísimo tiempo y me cruzo con gente de enormes bocas desfiguradas que me gritan ¡¡¡¡¡¡tu padre murió hace mas de veinte años!!!!!!
Cuando logro aminorar la marcha caigo en cuenta que llegue a una avenida anchísima, y
la cruzo; entre tanques de guerra, jeeps y camiones de transporte de tropas mientras escucho a los helicópteros atravesando el cielo de la ciudad .
Llego a la otra vereda a diez kilómetros de distancia; se me acerca un perro; mediano simpático, me olfatea se deja acariciar y el contacto con su pelaje produce un chisporroteo, luego una sensación de agradable tranquilidad, anduvimos juntos como mil dias sus ojos mansos me dieron la paz que necesitaba y sus lengüetazas la sensación de pertenencia, con el compartíamos la comida y a la noche dormíamos juntos prestándonos calor; seguimos caminando por un lugar inhóspito y llegamos a un río caudaloso, del otro lado se veía algo mas acogedor; debemos cruzar, no me animo y mi perro, a estas alturas éramos uno del otro, me tironea y me anima a vencer mi terror al agua; nos metemos en el río y al llegar al medio, tomada de un tronco con una mano y sosteniendo al perro con la otra ;nos sorprende una tremenda tormenta, a duras penas llegamos a la otra orilla y descansamos, estábamos exhaustos y con hambre; miro a mí alrededor y veo mi casa,entramos, comimos, bebimos y nos tiramos a descansar.
Cuando me desperté busquéa mi perro y ya no estaba, se había ido.
. Otra vez estoy sola, en mi casa pero sola, vuelvo a sentir la sensación de que detrás de mí hay alguien, no me asusta hace tiempo que esto sucede entonces me pongo aconversar con ese personaje al que nunca vi. solo es una presencia y le pregunto: ya que no te puedo ver ¿vos sabes que hay detrás de los espejos? ¿Quien vive ahí? algunospersonajes he visto, pero no tengo mucha información, solo que algunas personas no tienen reflejo, otras se desdoblan o dejan de ser ellas y se transforman en alguien diferente. Mi acompañante invisible hace un sutil movimiento y se agita el llamador deangeles de mi ventana en el preciso momento en que no había ni la más mínima brisa.
Por la ventana abierta me llega un fuerte y pegajoso olor a jazmín.
mis gatos me rodean y se frotan en mis piernas acariciándose a modo de saludo, todavía estoy muy cansada, me recuesto en el sofá y los gatos se acomodan a mí alrededor y así con su calorcito y el ronroneo de canción de cuna me quedo dormida.
Algo me despierta, hace mucho que es de noche, me pregunto ¿paso algo? seguramente lo habré soñado, me voy a preparar un café y escucho unas melancólicas campanadas, miro el reloj: ¡son las tres de la mañana! con el primer sorbo vuelvo a sentir movimientos detrás mío y el llamador vuelve a agitarse.
Algo hace que gire la cabeza y mire al espejo que se agranda, se granda y me atrae como un imán, me acerco a el que en ese momento tiene el doble de su tamaño y descubro dos cosas: al lado del espejo el olor a jazmín es mas denso y que si acerco una mano y la apoyo en el puedo atravesarlo, me dispongo a pasar del otro lado y develar el misterio yentonces………mis gatos comienzan a maullar a coro; al darme vuelta las cuatro caritas están mirándome atentamente como diciendo¡¡¡ no lo hagas!!!Dejo por un momento el intento de travesía, tomo en mis brazos a Julieta (una de mis gatas) y vuelvo al sofá. Desde allí y con los cuatro guardianes a mi lado, el espejo vuelve a su tamaño normal.
Al ir quedandome dormida me doy cuenta que el olor a jazmín lentamente va desapareciendo
PAULA DUNCAN
P.D (o sea yo)esta es una version renovada de uno de mis primeros trabajos que subi al blog espero que les guste |